top of page

La transferencia

Tiempo de lectura: 8 minutos

El  concepto de transferencia dentro del marco del psicoanálisis, entendido como un fenómeno esencial que estructura la experiencia analítica. A partir de los desarrollos de Sigmund Freud y las reformulaciones de Jacques Lacan, se analiza su función, su dinámica y su papel en la relación entre paciente y analista. Se concluye que la transferencia no es un obstáculo, sino el motor mismo del tratamiento, al permitir la repetición y posterior elaboración de los conflictos inconscientes.
Desde sus inicios, el psicoanálisis ha otorgado a la transferencia un lugar central en la teoría y en la práctica clínica. Freud descubrió que, durante el proceso terapéutico, los pacientes reproducían en la figura del analista sentimientos, afectos y fantasías pertenecientes a vínculos pasados. Este fenómeno, lejos de constituir una perturbación, se reveló como el instrumento privilegiado para acceder al inconsciente y posibilitar su elaboración.

foto articulo 2_edited.jpg

Como afirma Freud (1912), “el paciente no recuerda nada de lo olvidado y reprimido, sino que lo actúa. No lo reproduce como recuerdo, sino como acción; lo repite, sin saber naturalmente que lo hace” . Es precisamente en esta repetición donde se sitúa la transferencia.
El término transferencia fue introducido por Freud en el contexto de la histeria, observando que los pacientes desplazaban hacia el terapeuta los afectos dirigidos originalmente a otras figuras significativas. En Fragmento de análisis de un caso de histeria (1905), Freud describe cómo Dora deposita en él sentimientos ambivalentes que no pertenecen al vínculo real, sino a una escena psíquica anterior.

Freud define la transferencia como “la reedición, reproducción de los impulsos y fantasías que han de ser despertados y tornados conscientes durante el curso del análisis” (Freud, 1912).
En este sentido, el analista se convierte en un soporte sobre el cual el paciente proyecta los contenidos inconscientes de su historia libidinal, permitiendo su actualización en el presente de la cura.
La transferencia cumple una doble función: por un lado, favorece la emergencia del material inconsciente, y por otro, puede convertirse en resistencia si el paciente se aferra a ella para evitar el cambio.
Freud (1915) señala que “la transferencia se convierte en el terreno en el que se libra la batalla principal entre el deseo del paciente y el trabajo analítico”

El analista, al ocupar un lugar de escucha y neutralidad, no debe responder desde lo personal, sino sostener el fenómeno transferencial como vía de interpretación. La neutralidad técnica se vuelve una condición necesaria para que el paciente pueda descubrir el carácter repetitivo y desplazado de sus afectos.
Jacques Lacan, en su Seminario 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), propone una lectura estructural de la transferencia, definiéndola como “la puesta en acto de la realidad del inconsciente”.
Para Lacan, la transferencia no se limita a un fenómeno afectivo, sino que constituye una posición del sujeto frente al saber y al deseo. En el vínculo analítico, el analista ocupa el lugar del sujeto supuesto saber, aquel al que el analizante atribuye un conocimiento sobre su verdad inconsciente.
El motor de la transferencia, según Lacan, es el deseo del analista, entendido no como un deseo personal, sino como una posición ética que posibilita la interpretación. Este deseo sostiene el vacío que impulsa al sujeto a hablar, favoreciendo la producción de sentido y la emergencia del inconsciente.

En la clínica contemporánea, la transferencia sigue siendo el eje estructurante del trabajo analítico, aunque se reconoce su multiplicidad de manifestaciones en distintos contextos: institucionales, grupales o virtuales.
Aun así, la esencia de la transferencia permanece inalterada: es el movimiento mediante el cual el sujeto repite, actualiza y resignifica sus lazos inconscientes, en la presencia del otro que escucha.


Conclusión
La transferencia no constituye un obstáculo técnico ni una distorsión del proceso terapéutico, sino su núcleo vital. En ella se articula el pasado con el presente, lo reprimido con lo dicho, el deseo con la palabra.
Tanto en Freud como en Lacan, la transferencia se presenta como el escenario donde el sujeto puede reencontrarse con su historia inconsciente y transformarla, a través de la palabra, la interpretación y el deseo del analista.

Referencias
Freud, S. (1905). Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora). En Obras completas (Vol. VII). Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1912). La dinámica de la transferencia. En Obras completas (Vol. XII). Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1915). Recordar, repetir y reelaborar. En Obras completas (Vol. XII). Buenos Aires: Amorrortu.
Lacan, J. (1964). El seminario, Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.
Laplanche, J., & Pontalis, J.-B. (1967). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

Group 1321314402.png
Ancla 8

JORGE DADONA

Charlemos

bottom of page