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El paciente en análisis y sus miedos

Tiempo de lectura: 2 minutos

El psicoanálisis se ocupa de los procesos inconscientes que determinan la vida psíquica. Entre ellos, el miedo ocupa un lugar central: es tanto un síntoma como una señal, una forma en que el sujeto expresa lo que no puede simbolizar. En el marco del análisis, los miedos del paciente no se abordan como simples respuestas emocionales, sino como manifestaciones del conflicto inconsciente que organiza su historia.
Sigmund Freud (1926) planteó que el miedo o la angustia no son meras reacciones ante un peligro externo, sino que pueden surgir frente a una amenaza interna: la irrupción de un deseo reprimido. En este sentido, el miedo cumple una función protectora del yo, evitando el encuentro con aquello que resulta intolerable. Sin embargo, esa protección se convierte también en un límite que restringe la posibilidad de transformación.

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Desde una lectura lacaniana, el miedo puede pensarse como una respuesta del sujeto frente a la falta que lo constituye. Lacan señala que la angustia —cercana al miedo pero más estructural— surge cuando el sujeto se aproxima a la verdad de su deseo, al punto en que se desestabiliza la imagen que lo sostiene. En este sentido, el análisis no busca suprimir el miedo, sino hacer posible que el sujeto pueda sostenerlo, escucharlo y leer en él la marca de su deseo.
El rol del analista es fundamental: su escucha, su silencio y su posición ética permiten que el miedo no sea interpretado como debilidad, sino como una vía de acceso al inconsciente. El paciente, al poner en palabras su temor, comienza a transformar aquello que lo paraliza en algo que puede pensar y elaborar.


Conclusión
El miedo en el análisis no es un obstáculo, sino una oportunidad. Representa el umbral donde el sujeto se encuentra con lo desconocido de sí mismo. A través de la palabra, la transferencia y la interpretación, el paciente puede resignificar sus temores y descubrir que, detrás de ellos, se oculta el deseo que los origina. El trabajo analítico, entonces, no consiste en eliminar el miedo, sino permitir que deje de gobernar la vida del sujeto.

Referencias
Freud, S. (1926). Inhibición, síntoma y angustia. En Obras completas (Vol. XX). Amorrortu Editores.
Lacan, J. (1962-1963). El seminario, Libro 10: La angustia. Paidós.

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Ancla 8

JORGE DADONA

Charlemos

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